Espada Frankish larga

Espada medieval Frankish larga, con hoja acanalada, forjada en alto acero al carbono con espiga atornillada al pomo. Guarda y pomo son de acero. Ideal para principiantes que quieren practicar sin golpear la hoja. Tal vez, en este caso, la palabra frankish haga referencia a un tipo de espada de los francos que lograron la supremacía absoluta en Europa Occidental bajo la dirección de Carlomagno, el Rex Francorum (rey de los francos) e Imperator Romanorum (emperador de los romanos).

Espada Frankish larga

FICHA TÉCNICA:

Largo 100 cms.
Material Hoja: Acero al Carbono
Largo hoja 79,5 cms.
Grosor 3 m.m. / 11ga
Peso 1,4 Kg.
Anchura de hoja (en la guarda) 3,8 cms.
Anchura de hoja (en la punta) 2,5 cms.

 

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Sable Radaelli Cazoleta

Sable Radaelli con guardamanos de estilo italiano del siglo XIX. Hoja en acero 9260 con alto contenido en carbono, muy flexible y ligero con punta redondeada. Guarda en acero inoxidable. Giuseppe Radaelli, un milanés del siglo 19 de la escuela de esgrima italiana clásica, caracterizada por el juego con sable moderno, fue un experto conocido por su libro “Istruzione per la Scherma de Sciabola e di Spada”, es quien da nombre a este sable estilo cazoleta.

Sable Radaelli cazoleta

FICHA TÉCNICA:

Largo 102,2 cms.
Material Hoja: Acero al Carbono
Largo hoja 85,7 cms.
Peso 652 gr.
Largo empuñadura 14,6 cms.

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Espada Ropera de Lazo Venice

La espada ropera con sus elementos originales (guarnición, puño y pomo) está dotada de un equilibrio tan perfecto que la hace mucho más rápida en la mano de lo que sus dimensiones puedan sugerir a primera vista. El punto de equilibrio de estas espadas suele situarse a unos cuatro dedos de la guarnición.

Espada ropera lazo Venice

La espada ropera tiene tres tipos de guarniciones: de lazo, de concha y de taza, que de forma consecutiva van brindando una mayor protección a la mano que las empuña. Una guarnición de lazo está compuesta por los gavilanes (la cruz, propiamente dicha), largos y generalmente no muy gruesos, un guardamano en forma de arco que protege los nudillos, uno o dos anillos perpendiculares al plano de la hoja, y una serie de ramas que unen entre sí todos estos elementos por el anverso o zona exterior, y por el reverso o zona interior de la guarnición.

Espada ropera de lazo Venice

No todos estos elementos deben estar necesariamente presentes, y por ello algunos autores clasifican este tipo de guarniciones como de cuarto de lazo, medio lazo, tres cuartos y de lazo entero, en función del número de estos elementos presentes. Esta guarnición, habitual entre 1550 y 1620 aproximadamente, tiene su origen en las guarniciones de patillas de finales del siglo XV, y era realmente eficaz para parar cortes, pero en algunos casos la punta del rival podía introducirse entre los diferentes ramales y lastimar la mano que empuñaba el arma. Por ello solían usarse guantes de cuero relativamente gruesos al luchar con este tipo de espadas.

Conforme evolucionaba la esgrima hacia un uso cada vez mayor de la punta, se hizo necesaria una mayor protección de la mano, por lo que entre los anillos de la guarnición de lazo se añadían con frecuencia chapas metálicas (conchas). Con el tiempo estas conchas estuvieron formadas por una sola pieza de chapa de hierro o acero bilobulada, que se unía mediante un par de patillas a la cruz. Nacía así la guarnición de conchas, típicamente española, práctica y resistente, y que gozaría de un periodo de popularidad extremadamente largo.

Espada de lazo Venice

Para incrementar aún más si cabe la protección de la mano, otras guarniciones prácticamente contemporáneas a las de conchas presentaban no una chapa bilobulada, sino un auténtico casquete semiesférico, que en la práctica tomaba la forma de un bol o taza, sostenido igualmente por un par de patillas. Esta taza, que da nombre a este tipo de guarnición, unida a los gavilanes y el guardamano, ofrecía un nivel de protección máximo de la mano, resultando simultáneamente bastante ligera. Su uso se extendió esencialmente por España e Italia, perdurando hasta bien entrado el siglo XVIII. Es la clásica guarnición que se asociaría mentalmente a una ropera.

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