Enrique V de Inglaterra fue un rey inglés, nacido el 16 de septiembre de 1387. Fue nombrado caballero en dos oportunidades. La primera fue a los 12 años de edad, en medio de un campo de batalla irlandés (1399), por la espada de Ricardo II. El rey inglés llevaba al joven Enrique al combate en calidad de rehén para garantizar el buen comportamiento de su padre Enrique de Lancaster, opositor político de la corona.
Prisionero y todo, el muchacho demostró su valor contra los rebeldes irlandeses, lo que le valió este primer espaldarazo. La segunda oportunidad fue por su padre Enrique IV (que ya había derrocado y hecho asesinar a Ricardo II y usurpado el trono), un día antes de la coronación de aquel y de su propia ascensión al Principado de Gales.
Al año siguiente, 1400, Enrique IV mandó a su hijo a reprimir una gran rebelión de un jefe galés que reclamaba para sí el principado.
En menos de dos años, el joven consiguió sofocar la rebelión, incluyendo los ejércitos de dos jefes ingleses que se habían plegado a ella. De los guerreros galeses aprendería el joven Enrique las tácticas guerrilleras que más tarde aplicaría en Francia.
A la muerte de Enrique IV (20 de marzo de 1413), Enrique sube al trono como Enrique V, y desde el comienzo de su reinado fue su objetivo principal reivindicar para Inglaterra las posesiones francesas que él consideraba como suyas: los ducados de Aquitania, Guyena, Gascuña y Normandía, lo que en aquella época significaba, más o menos, un tercio del reino de Francia.
Enrique V muere en el Castillo de Vincennes, el 31 de agosto de 1422, dieciséis días antes de cumplir los 35 años de edad. Su cuerpo fue trasladado a Inglaterra y está enterrado en la abadía de Westminster.
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