Cuchillos medievales forjados a mano

Un cuchillo consta de una hoja metálica u otro material con uno o dos bordes afilados y de un mango por el cual se sostiene. Se ha usado como herramienta y como arma desde la Edad de Piedra.

Las hojas de los cuchillos son de formas muy diversas según el uso para las que están diseñadas, desde usos culinarios hasta otros usos como la caza o como arma de ataque o de defensa personal.

Los mangos de los cuchillos suelen ser ergonómicos, para que se adapten a la mano y permitan estar en equilibrio cuando son sujetados, sin necesidad de hacer fuerzas innecesarias.

En el medioevo solían fabricarse cuchillos forjados a mano. La forja es un proceso que se utiliza para dar una forma y unas propiedades determinadas a los metales y aleaciones a los que se aplica.

Podría decirse que la forja es el arte y el lugar de trabajo del forjador o herrero, cuyo trabajo consiste en dar forma al metal por medio del fuego y del martillo.

Una forja contiene básicamente una fragua para calentar los metales (normalmente compuestos de hierro), un yunque y un recipiente en el cual se pueden enfriar rápidamente las piezas forjadas para templarlas. Las herramientas incluyen tenazas para sostener el metal caliente y martillos para golpearlo.

En la Edad Media la forja estaba en pleno auge, pero hoy es casi un oficio en extinción, hay muy pocos artistas forjadores que realmente utilizan el hierro de forma artesanal.

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