Espada San Maurice de Turin

San Mauricio o San Maurice Mártir fue un oficial de la Legión Tebana de soldados cristianos del Alto Egipto durante el reinado del emperador Maximiano Herculio, hacia el año 287. La legión Tebana estaría compuesta por 6.600 coptos cristianos egipcios que habían sido originalmente reclutados y estacionados en Thebias en el Alto Egipto.

San Mauricio es uno de los santos más populares en Europa Occidental. Hay más de 650 lugares sagrados que llevan su nombre solo en Francia y más de setenta ciudades llevan su nombre. En la Edad Media, San Mauricio fue el santo patrón de varias dinastías de Europa y de los emperadores del Sacro Imperio Romano, muchos de los cuales fueron ungidos ante el Altar de San Mauricio en la Catedral de San Pedro en Roma. El rey Segismundo de Borgoña donó tierras para un monasterio en su honor en 515. Enrique I (919-936) cedió la provincia suiza de Aargua a cambio de la Lanza de los Santos ; y otra reliquia sagrada, la Espada de San Mauricio (Viena), que sirvió como espada de coronación de los emperadores del Sacro Imperio Romano (Alemania y Austria, a veces con partes de Italia) durante más de 700 años. La espada de Viena fue utilizada por última vez en la coronación del emperador Carlos de Austria como rey de Hungría en 1916 y ahora se conserva en el Weltliche Schatzkammer, Viena. La fiesta de San Mauricio es el 22 de septiembre.

A diferencia de la otra espada atribuida a San Mauricio, que está en Viena, la de San Mauricio de Turín se mantuvo junto con las reliquias del santo. Se cree que la espada fue la utilizada para decapitar a San Mauricio, aunque es claramente una espada del siglo XIII.

Originalmente en el Tesoro de la Abadía de San Mauricio en Valois (Suiza), en 1591 Carol Emanuele I de Saboya transfirió la espada, junto con la mitad de los huesos de San Mauricio, a la Capilla Real de Turín. Desde 1858, la espada se ha exhibido en el Armeria Reale (Royal Armory) en Turín y tiene el número de inventario AR G 25. Se encuentra en un excelente estado de conservación, casi como si fuera forjado ayer. La espada se cree que se hizo en la primera mitad del siglo XIII.

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Espada Durandal de Roldán

Durandarte, Durandal o Durendal fue la espada de Roldán, una de las espadas medievales más famosas y apreciadas de la historia. La espada Durandal acompañó a Roldán hasta su muerte en la batalla de Roncesvalles el 15 de agosto del 788. En los dos cantares (La Chanson de Roland y El cantar de Roncesvalles) se menciona que Carlomagno encuentra muerto a Roldán con la espada al lado.

 Espada Durandal de Roldan en oro

Roldán era paladín y sobrino (este parentesco es puramente literario) de Carlomagno. Hijo de Gisela de Francia, hermana de Carlomagno. Cuando fue nombrado Caballero a los 17 años, Roldán recibió la espada de manos de Carlomagno, espada que guardaba varias reliquias y que menciona Roldán tras partir la roca en los Pirineos en la que trató de romper a Durandarte, para que no cayera en manos de los infieles vascones (prueba de la calidad de esta legendaria arma). Las reliquias de esta espada son: un diente de San Pedro, sangre y cabellos de San Basilio, así como un trozo del manto de Santa María.

 Espada Durandal de Roldán

En España se le llama Durandarte a la espada de Roldán, que significa La Duradera porque no se podía romper. Roldán, también conocido como Rolando y Orlando, fue un comandante histórico de los francos al servicio de Carlomagno, y conde de la Marca de Bretaña.

 Roldán jurando fidelidad a Carlomagno

La leyenda ha bordado su historia en el relato épico del noble cristiano muerto por fuerzas sarracenas, que forma parte de la temática de la materia de Francia. Este personaje ha estado rodeado desde hace siglos por un halo mitológico. Por esto podemos encontrar entre Roncesvalles y Mezkiritz los llamados «Pasos de Roldán», en la costa frente a Hendaya las «Rocas de Roldán», supuestamente arrojadas por él desde las Peñas de Aya, la «Brecha de Roldán», abertura pétrea en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido abierta, según la leyenda, por Roldán para el paso de su ejército hacia territorio galo, o el denominado «Pierrondán», supuesta huella del pie del Roldan en el término de Fuencalderas, en la comarca aragonesa de las Cinco Villas.

Espada Durendal de Roldán en Oro

También en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, en el pre-Pirineo oscense, está el Salto de Roldán, dos peñas que según la leyenda Roldán tuvo que saltar para escapar de sus perseguidores en su regreso a Francia, muriendo el caballo por tamaña gesta y teniendo que continuar a pie, hasta llegar a Ordesa.

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