Dagas y Espadas Robin Hood

Robin Hood es uno de los héroes de la época inglesa medieval. Tenía gran corazón y vivía fuera de la ley, escondido en el Bosque de Sherwood cerca de la ciudad de Nottingham. El mejor arquero, defensor de los pobres y oprimidos, luchaba contra el sheriff de Nottingham y el príncipe Juan sin Tierra, que utilizaban la fuerza pública para acaparar ilegítimamente las riquezas de los nobles que se les oponían. En la Inglaterra medieval, todo individuo que se oponía a los edictos reales era forajido.

 

ESPADA ROBIN HOOD CON LICENCIA

Según la leyenda, un hombre llamado Hood vivió en Locksley y Wakefield, en el condado de York. Era sobrino de un herrero al servicio de un noble y había nacido en 1290. En 1322, Thomas, conde de Lancaster, alzó en armas a sus súbditos, entre los que se contaba Robin Hood, contra el Rey Eduardo II de Inglaterra. Los datos históricos arrojan como posibles personajes en los que se habría inspirado la leyenda a algunos nobles autoproscriptos. También a simples hombres de pueblo. Entre el reinado de Juan, rey de Inglaterra entre 1199 y 1216, y la aparición de las primeras baladas en el siglo XV, parece haber registros de una decena de bandidos que usaron el apelativo Robin Hood, al punto de que los historiadores creen que era la forma en que se denominaba genéricamente a los bandoleros de los bosques.

Espada de Robin Hood en Oro y Plata

Este marco histórico permite suponer que la leyenda se inspira en la existencia de bandas armadas formadas por campesinos y leñadores que se dedicaban tanto al pillaje como a hostigar a la nobleza, luego del triunfo de la invasión normanda, en el siglo XI. Varias regiones de Inglaterra reivindican el haber sido el lugar del nacimiento y las correrías de Robin Hood, siendo el más conocido Nottingham y su bosque de Sherwood. No obstante, al comienzo de varios relatos se le cita como Robin de Barnsdale, colocando a sus seguidores en los bosques alrededor de Pontefract, en Yorkshire, cerca de la “La bahía de Robin Hood”.

Espada Robin Hood

Pero también hay un gran número de historias que abogan por la existencia real de Robin Hood. Una de ellas cuenta que fue un defensor de Simón de Montfort, y a su lado con sus rebeldes luchó contra Enrique III en la Batalla de los Barones de 1260. Otra tradición afirma que nació en Wakefield y tomó parte en la rebelión de Thomas Lancaster contra Eduardo II en 1322. Sin embargo, la historia más real puede ser la que nos ofrece el nombre de Robert Hood, que aparece en un documento legal de 1226 y al que se le califica como fugitivo. No se sabe a ciencia cierta si este Robert Hood fue el que más tarde dio lugar a la leyenda de este personaje.

Espada de Robin Hood

Hay una tradición en la que se cuenta que Robin Hood fue indultado por el rey de Inglaterra. El rey en cuestión no se sabe cuál fue, aunque se habla de Ricardo Corazón de León, si bien un escrito medieval lo cita con el nombre de Eduardo. Históricamente hablando, Eduardo II pudo ser el monarca que se esconde tras esta historia, ya que se sabe que fue en 1323. La búsqueda del verdadero Robin Hood se complica, ya que Hood, Hod y Hoder eran apellidos muy comunes en la Inglaterra medieval, lo mismo pasaba con los nombres Robert y Robin. Lo cierto es que la palabra “Robinhood” se convirtió pronto en un apodo que utilizaron muchos oficiales para describir a los exiliados de la ley. Hay evidencias de al menos 8 personas antes de 1300 a las que se le adjudicaron el seudónimo.

Daga Robin Hood con vaina

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Espada Enrique V de Inglaterra

Enrique V de Inglaterra nació en el castillo de Monmouth el 16 de septiembre de 1387. Era el segundo hijo de Enrique IV y de María de Bohun y, por tanto, príncipe de Gales y heredero del trono inglés. Desde el comienzo de su reinado fue su objetivo principal reivindicar para Inglaterra las posesiones francesas que él consideraba como suyas: los ducados de Aquitania, Guyena, Gascuña y Normandía, lo que en aquella época significaba, más o menos, un tercio del reino de Francia.

Los ingleses perderían Aquitania bajo el reinado de Juan Sin Tierra (1199-1216), hermano de Ricardo Corazón de León y luego perderán los otros ducados bajo el reinado de Eduardo III, en plena guerra de los Cien Años. Enrique V decide retomar la lucha por recuperar dichos estados, y lo conseguirá, con una suerte inimaginable: los ataques de locura que padecía el rey Carlos VI de Francia y la guerra civil en dicho país entre los duques de Borgoña (Juan Sin Miedo) y de Orleans, convirtieron a ese momento en ideal para que Enrique decidiera atacar.

Enrique hizo formar una gran flota, modernizó el sistema de reclutamiento y agregó nuevas armas y piezas de artillería para su gran ejército: cruzó el canal de la Mancha y en septiembre de 1415 puso sitio a la estratégica ciudad de Harfleur, situada en el estuario del Sena. Pese a haberla tomado, el sitio había causado tantas bajas a los ingleses que Enrique decide retirarse hasta Calais para regresar a Inglaterra. En el camino, él y su ejército fueron alcanzados por los franceses en Agincourt, donde consiguió una resonante victoria a pesar de haber sido superado numéricamente.

Esta fue la victoria final de Enrique: en Agincourt (25 de octubre) capturó a importantes nobles franceses, entre ellos al mismísimo duque de Orleans, primo del rey, que no será liberado de su cautiverio en Inglaterra hasta 1440. Asimismo, recuperó tres cuartas partes de los territorios que en su teoría le correspondían. Pero, como hábil estadista que era, Enrique V decide unirse a la dinastía real de los Valois por matrimonio, solicitando la mano de la joven princesa Catalina de Valois, la menor de las seis hijas del rey Carlos VI y la reina Isabel de Baviera. A la par que gestionaba su matrimonio, presionó al soberano francés a reconocerle su victoria y nombrarle legítimo heredero del trono de Francia.

De este modo, se llega a firmar el Tratado de Troyes de 1420, mediante el cual Carlos VI reconoció a Enrique V como su único heredero tras su matrimonio con Catalina, celebrado en la catedral de la misma ciudad de Troyes el 2 de junio de ese año. En el tratado se estipuló que los descendientes de Enrique V y Catalina serían los sucesores del rey Carlos VI a su muerte. Asimismo, en el Tratado se desheredaba a su hijo el delfín Carlos, al cual su propia madre Isabel acusó de ser bastardo. La firma de este convenio, que equivalía al fenecimiento de la corona francesa, produjo una gran oleada de patriotismo: muchos de los grandes nobles franceses —como los duques de Bretaña, Alençon, Berry, y otros— rechazaron el tratado y sostuvieron la legitimidad de los derechos del delfín como heredero.

A finales de 1420 Enrique decide regresar a Inglaterra, llevándose con él a su esposa Catalina. De su matrimonio nacerá un único hijo: el futuro Enrique VI ( castillo de Windsor, 6 de diciembre de 1421- asesinado, Torre de Londres, 1471), sucesor de su padre en los tronos de Inglaterra y Francia. Como la situación en Francia era convulsa e insegura, Enrique V decide regresar al país galo a principios de 1422, dejando a su esposa e hijo en Inglaterra. No volvería a verlos nunca más. Enfermo de disentería, decide hacer unos últimos esfuerzos por preservar los logros derivados de sus victorias francesas. Ya tan débil que solo podía ser llevado en litera, muere en el Castillo de Vincennes, el 31 de agosto de 1422, dieciséis días antes de cumplir los 35 años de edad. Su cuerpo fue trasladado a Inglaterra y está enterrado en la abadía de Westminster.

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Espada Inglesa de Sir William Marshall

La espada inglesa de Sir William Marshall, uno de los mejores caballeros de Inglaterra, está inspirada en la original. Incluye vaina de cuero con acero en sus extremos. La hoja es de acero al carbono acanalada y su empuñadura está recubierta de cuero. La sencillez y elegancia de la guarda y el pomo hacen de esta espada toda una réplica de alta calidad. Es una espada funcional de hoja con plegados de acero de damasco. La empuñadura está envuelta en cuero atado. Incluye vaina que es de cuero con refuerzos de acero en las puntas.

 Espada Inglesa Mashall en acero de Damasco

Sir William Marshall I conde de Pembroke (1146 – 14 de mayo de 1219), sirvió fielmente a la corona de cuatro reyes (Enrique II, Ricardo Corazón de León, Juan I y Enrique III) y a lo largo de su vida pasó de ser un simple miembro de la nobleza menor a ser el regente de Enrique III, y, por tanto, uno de los hombres más poderosos de Europa.

Espada Sir William Marshal con vaina

Fue un militar y político Anglonormando. El título hereditario de “Marshall” (Mariscal) designaba al jefe de seguridad del rey de Inglaterra; a su muerte, toda Europa hablaba de él simplemente como “el Mariscal”.

 Espada Inglesa Sir William Marshall

 Sir William Marshall fue el mayor competidor en justas de su época. El récord de William es legendario: en su lecho de muerte, recordaba haber vencido a 500 caballeros durante su carrera. En 1170 fue elegido para la casa de Enrique el Joven, el hijo mayor de Leonor y de su segundo marido Enrique II, coronado ese año como rey asociado a su padre.

Espada Sir William Marshal con vaina

William fue llamado para ser el maestro de armas del muchacho, pero se convirtió en su mentor e ídolo. Transmitió al joven Enrique su pasión por los torneos, y durante los siguientes doce años, él fue el compañero y director del príncipe.

 Espada William Marshall

Entre 1174, cuando Enrique se reconcilió con su padre, y 1182, William fue el director del equipo de torneos de su amo en todos los grandes eventos, especialmente las grandes reuniones internacionales de Picardía. Su misión era diseñar tácticas y actuar como consejero del joven rey para asegurarse de que no era capturado. Cuando tuvo lugar el torneo francés de 1179 en Lagny-sur-Marne, como parte de la coronación de Felipe II, William Marshall ya era lo suficientemente rico como para presentarse con su propia compañía de caballeros. Esto le valió ser el objeto de la envidia y conspiración de sus rivales en la corte del Joven Enrique.

 Efigie de Sir William Marshall

Marshall cumplió el voto de cruzado que había hecho su amo y llevó su manto a Jerusalén con el permiso de Enrique II. Cumpliendo el voto que había hecho durante las cruzadas, fue investido como templario en su lecho de muerte. El 14 de mayo de 1219 moría en Cavershan, siendo enterrado en la Iglesia del Temple (Temple Church, en Londres), donde aún se puede contemplar su efigie.

 Iglesia del Temple en Londres

 

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