Espada Española

Entre los siglos XV a XVII los enfrentamientos a capa y espada en las calles para preservar la honra, era una práctica traída a España por los soldados del Gran Capitán Fernández de Córdoba, por lo que saber manejar la espada ropera era un arte y una necesidad.

El duelo se hacía clandestinamente porque no era una práctica legal y era muy común cuando un caballero se sentía ultrajado, pues el honor era un bien muy valorado.

Las espadas españolas se fabricaban con aceros finos y eran muy famosas por su calidad y belleza. El duelo se hacía con espadas roperas y con gruesas capas, de ahí el dicho popular actualmente conocido “luchar a capa y espada” es decir, con bravura y valentía.

Los tipos de espadas roperas eran muy variados y podían llevarlas tanto los civiles como los militares cuando salían a la calle. Era la espada del Siglo de Oro español.

El origen de esta espada española aparece por primera vez en el inventario de objetos del duque Álvaro de Zúñiga, fechado hacia 1445. Y parece que el nombre le viene de ser un distinguido complemento del atuendo personal, de la ropa, como muestra o símbolo evidente de fuerza y poder de su propietario. Solían estar fabricadas y decoradas con muy buenos materiales e incluso joyas.

En principio fue usada por la clase social más elevada: familia real, alta nobleza, caballeros de las órdenes religiosas, militares y otros señores e hidalgos. Luego se extendió a diversas gentes, desde aventureros a ricos burgueses, sobre todo en ciudades importantes, donde los duelos y pendencias eran frecuentes.

La espada ropera española tenía una serie de características comunes, como la hoja fina y estrecha, algo más larga que otro tipo de espadas para evitar que el enemigo se acercase y un poco más liviana.

Todas contaban con una guarnición o guarda metálica que protegía la mano de las punzadas del contrario. Las guardas eran en forma de taza, conchas o lazo. Además de ser un arma muy eficaz en el combate y en el duelo, tenía y daba un gran prestigio a su poseedor. Su mayor protagonismo lo tuvo desde el primer tercio del siglo XV al último del XVII.

Con la espada española se solía practicar la esgrima de punta, es decir, no era para cortar con el filo al enemigo sino pincharle en alguna parte vital de su cuerpo a modo de estocada.

También podía portarse en los duelos la daga de mano izquierda o daga de vela que permitía detener golpes de la espada contraria o también herir con la daga. Era una técnica y una destreza empuñar la espada y la daga al mismo tiempo.

También se le solía conocer como espada cazoleta por esa guarda de forma más o menos semiesférica que tenían algunas espadas y sables entre el puño y la hoja para proteger la mano.

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Espada del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba

Es el gran genio militar español que cambió para siempre el “arte de la guerra”, al implantar la moderna infantería, dando nuevas estrategias militares. A pesar de sus inigualables hazañas militares nunca dejó de ser un oficial cercano a sus hombres, con sentido del honor para con el contrario, estoico y, ante todo, súbdito leal hacia unos Reyes Católicos que iniciaban en sus hombros la aventura de un poderoso y extenso reinado. Su nombre se asocia a la valentía, al honor y a la lealtad.

 ESPADA GRAN CAPITAN EN PLATA

Mostró su ingenio durante la Guerra de Granada, una campaña militar que se sucedió a partir de 1482 y en la cual los españoles pretendían expulsar a Boabdil del último estado musulmán en la Península Ibérica. Su papel más destacado lo tuvo al final de la contienda, ya que fue una de los diplomáticos que negoció la rendición del reino nazarí de Granada e incluso actuó como espía. En 1495 se embarcó a Nápoles para detener el avance de los franceses, deseosos de expandirse militarmente con la toma de algunos territorios.

ESPADA GRAN CAPITAN

La figura del «Gran Capitán» tiene significativa importancia para el Ejército español, porque representa a un soldado extraordinario, leal y valeroso, pero sobre todo un excelente organizador. Estableció un código del soldado, basado en la dignidad personal, la austeridad, el estoicismo, el sentido del honor, el amor a la patria y el fervor religioso. Hizo de la infantería española una máquina formidable que dominó los campos de batalla de una larga época.

ESPADA GRAN CAPITAN LATONADA

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Espectaculares Espadas Rapieras

Las espadas rapieras fueron muy célebres en los siglos XV, XVI y XVII, ya que solían usarse en los famosos duelos a muerte, conforme nos muestran frecuentemente en el cine. Saber manejar la espada rapiera o ropera era fundamental para adquirir la destreza necesaria y poder salvar la vida.

Los soldados del Gran Capitán (los futuros Tercios españoles) eran expertos en estas artes del manejo y dominio de la espada.

Expertos en el tema de los duelos afirman que “los duelos eran cosa de señores: nobles, militares, políticos, literatos, artistas… gente instruida, que leía, y conocía y aceptaba las reglas del código de honor de este tipo de lances, basadas en referencias antiguas y más tarde (a partir del siglo XV) en libros escritos sobre el tema”.

Existían duelos formales que eran regulados por el rey y contaban con normas muy estrictas y únicamente podían ser lanzados y aceptados entre personas de un rango social similar. La forma más habitual de retar a alguien a un “duelo formal” era mediante la llamada “pega de carteles”.

Se establecía si el duelo formal sería a muerte o a primera sangre y las espadas que se usarían, lo mismo que los testigos por ambos bandos, padrinos y un árbitro que velaba porque el duelo fuera limpio y, una vez terminado el combate, la familia del derrotado no atacase al vencedor en venganza.

Además, el lugar y la hora del encuentro, si el monarca autorizaba el duelo. La espada más usada para estos actos era la espada rapiera o ropera, ya fuera de lazo o de taza.

Tal y como explicó el estudioso Van Vinkeroi en 1882, la espada rapiera o ropera era usada tanto para combatir, como adorno del propio traje. A pesar de que los tipos de roperas se cuentan por decenas, se puede afirmar que era cualquiera que llevaran tanto los civiles como los militares cuando salían a la calle.

“Su origen se estima español: con tal nombre aparece por primera vez en el inventario de objetos del duque Álvaro de Zúñiga, fechado hacia 1445. Y parece que el nombre le viene de ser un distinguido complemento del atuendo personal, de la ropa, como muestra o símbolo evidente de fuerza y poder de su propietario. Solían estar fabricadas y decoradas con muy buenos materiales e incluso joyas”.

En principio fue usada por la clase social más elevada: familia real, alta nobleza, caballeros de las órdenes religiosas, militares y otros señores e hidalgos. Luego se extendió a diversas gentes, desde aventureros a ricos burgueses, sobre todo en ciudades importantes, donde los duelos y pendencias eran frecuentes.

La espada rapiera o ropera tenía una hoja fina y estrecha en su versión civil pues la militar era algo más corta y ancha. Todas contaban con una guarnición o guarda con una pieza metálica que protegía la mano de las punzadas del contrario. Las hubo de diversos tipos, por la variedad de su guarda fueron de taza, concha o lazo.

Además de ser un arma muy eficaz en el combate y en el duelo, tenía y daba un gran prestigio a su poseedor. Su mayor protagonismo lo tuvo desde el primer tercio del siglo XV al último del XVII, y por lo general se la asocia a la época del Siglo de Oro español.

Hoy en día las espadas rapieras o roperas resultan ser unos preciosos objetos de colección para los expertos en el uso de estas armas. Las hay tanto decorativas, como también funcionales.

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